Me pide el tuitero TheRedfishShore que escriba algo de los ‘fugados’ del PP, entendiendo por ello los que se dan a la fuga después de cometer alguna infracción de tráfico.

Realmente no sé qué me sorprende más, si la extraordinaria coincidencia de ‘peperos’ y asimilados saltándose las normas de circulación en número tan desproporcionado o la insistencia de quienes quieren ver alguna relación entre este misterioso desprecio por la seguridad vial y su ideología.

Y es misterioso por dos poderosas razones. La primera, que no existe ideario político conocido que anime al incumplimiento de las normas, mucho menos cuando ellos mismos han aprobado no pocas de ellas. La vinculación es parecida a la que se establece con la corrupción, cuando tirios y troyanos señalan el maletín en el político ajeno e ignoran el sobre que recibe el propio. Esto es espectacularmente tonto porque el deseo de llevárselo calentito es estrictamente apolítico y porque, ay, no hay ‘nuestros’. Como alguna vez he dicho -sin mucho éxito- la diferencia entre un diputado, ministro, o munícipe de un partido y su equivalente en otro viene a ser como la que hay entre un auditor de Arthur Andersen y uno de Coopers & Lybrand, es decir, muchísimo menor que la que existe entre cualquiera de ellos y sus votantes.

La segunda es tan poderosa como la primera, a saber: el PP no tiene ideología. ¿Qué es, específicamente, de derechas en el PP que no exista en el PSOE? Que aplica recortes. ¡Por favor! Ese es un juego que inició el PSOE, pero no lo incluyo aquí como parte de pliego de acusación alguno: es algo que hubiera hecho cualquier partido no ideológico, es decir, cualquier partido con posibilidades de llegar a la Moncloa.

El PP es intervencionista, el PSOE no nacionaliza. Las dos cosas serían absurdas cuando conservador y socialista significaban algo. Uno creía en un Estado que se mantenía en lo posible el margen, el otro en una economía dirigida y socializada. Y lo que ahora tenemos es, mutatis mutandis, el mismo potpourri indigesto que se cocina en todos los Estados modernos.

Pero vayamos a la razón por la que TheRedfishShore me reta a que censure al PP y sus autos locos: por el convencimiento íntimo de que todo aquel que critique la izquierda suspira en lo profundo de su corazón por un gobierno del PP. Pues bien: de ambos grandes partidos españoles diría lo que Samuel Johnson cuando le preguntaron a quién prefería entre Voltaire y Rousseau, a saber, no estoy por la labor de establecer distingos entre una pulga y un piojo.

Me puede sorprender y, de hecho, lo hace, que los desmanes de los gobernantes populares se centren tan desproporcionadamente en el campo vial, pero que cometan todo tipo de abusos, fechorías, tejemanejes y demás indicios de avaricia, prepotencia y todos los demás vicios aparejados desde siempre al poder, no me sorprende en absoluto. 

Anuncios