“Será lo que quiera la gente”, ha dicho, no recuerdo con respecto a qué, el Hombre del Momento, Pablo Iglesias.

Suena bien, pero es completamente estúpido. Para empezar, yo no quiero lo mismo que mi cuñado. Para seguir, la política es el reino de los posible, y muchas de las cosas que queremos no son posibles, sin más.

“Democracia”, que al fin es un modo de elegir al que manda como cualquier otro, ha pasado de un tiempo a esta parte a convertirse en sinónimo de todo lo bueno y aceptable, al punto de que “eso es antidemocrático” es el equivalente en toda discusión a “eso, caca”. No sería de extrañar que nuestros nietos acaben diciendo cosas como “mi madre hace unas croquetas muy democráticas” o “la verdad es que el examen de matemáticas me salió muy poco democrático”… Léalo entero aquí

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