En Occidente, un número desproporcionado de ateos es de izquierdas y un número desproporcionado de rojos son ateos o, más precisamente, anticristianos.

La progresía predica que el fin de la cultura cristiana, siglos de oscurantismo patriarcal y heteronormativo, nos acercará a la utopía de una humanidad racional y, por supuesto, de izquierdas.

Y ese es el chiste… Léalo entero aquí

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