Sé que sabrán perdonarme si mi columna resulta aún más deslavazada e incoherente de lo habitual, porque en esto la actualidad mediática, mi plantilla y materia prima, me precede y supera con creces.

Hemos vivido unas jornadas cuyo guion se diría obra de Miguel Mihura, con una izquierda liberticida felicitándose de la libertad que concede a la extrema izquierda y una derecha que parece infinitamente agradecida por el privilegio de lamer el hueso que le arroja la progresía, la posibilidad de rendir pleitesía a una publicación trotskista… Léalo entero aquí

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