Si un multimillonario se volviera loco y me encargara crear un diario de papel, tengo muy claro cómo lo haría. Su diseño sería llamativamente antiguo, algo que recordara a la época dorada de la prensa, sin una sola nota de color y muy parco en infográficos. Porque si alguien compra un diario en el quiosco presume que lo que quiere es un diario, no una pésima y desangelada imitación de una web.

Tratar de competir con Internet en lo que Internet puede hacer y el periódico, no, es locura. Y solo se me ocurre, como tirón de márketing, explotar el efecto nostalgia y/o la hartura digital.

En eso pensaba viendo la patética portada de ABC, que resultaría intolerablemente cutre en un periódico de instituto. Un caballo de Troya (con la bandera griega en una patita, no vaya a ser que el lector pierda la referencia) sobre un suelo adornado con el azul y el círculo de estrellas de la UE, bajo el titular ‘Grecia alarma a los mercados’. Es doloroso.

Sí, es como ver chocheando al gran pensador de antaño, asistir a los balbuceos incoherentes y pueriles del que en un tiempo fuera procer admirable. Sic transit y todo eso.

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