¿Hablo del PP o de Podemos? Algo nuevo, algo viejo. Algo cansado.

El mundo de papel se vuelve chico, mucho, cuando hay elecciones a la vista. La prensa vive de y para el poder, y con las urnas calentando pierde todo disimulo. Todos hablan del PP, de Podemos o, en no pocas ocasiones, del PP y Podemos. Del partido añoso que nos gobierna desde la Moncloa y del partido nuevo como el alba que aún no gobierna en ninguna parte.

Los veo hermanados, primero, en la primera de El País. Abre con el grande y viejo: ‘Rajoy impone una tregua en el PP hasta después de las municipales’. En el eterno retorno de la democracia, se vota para gobernar y se gobierna para que te sigan votando. La peleas, para luego.

Y, como un eco, a la derecha y más pequeño: ‘La cúpula de Podemos se divide a causa de la investidura de Susana Díaz’. Todo debería doler al ingenuo altermunidista perroflauta quincemero en este titular.

‘Cúpula’ es vieja metamorfa periodística para algo que no debería siquiera existir en esta emanación del pueblo, en el movimiento gozosamente asambleario donde todo iba a ser “lo que quiera la gente”.

‘Investidura de Susana Díaz’, ay dolor. Íbamos a arramplar con la vieja política, barrer ‘la casta’ que nos gobierna como un sindicato del crimen, y nuestro primerísimo acto con los votos aún calientes -olviden Europa: Europa es Cicciolina, Europa es Ruiz-Mateos, Europa es postureo y cementerio de elefantes- es consagrar la casta más vieja de la España democrática, el PSOE en Andalucía. Gran comienzo.

El 15M -en su sentido más amplio- fue para muchos la noche de copas, cuando en el éxtasis etílico decidimos mandar todo a la porra, dejar ese trabajo aburrido y mal pagado y dedicarnos de lleno a esa novela cuyo ilusionado esquema acumula polvo en un cajón. Hoy es la cruel mañana de la resaca con su luz taladrante, el trabajo no parece tan horrible ni la bohemia tan apetecible. Jugar a la revolución es divertido. Lo que viene después, no tanto.

¿Lo queremos? ¿Lo queremos de verdad? Es la pregunta que, a cuento de un juego de palabras de Pablo Iglesias, se hace Isaac Rosa en Zona Crítica, de eldiario.es: ‘¿La gente quiere cambio o recambio?’. “Iglesias puede intentar un ataque a Ciudadanos y acabar haciéndole un favor sin querer: que los votantes den por buenas sus palabras y entiendan que, frente al “cambio” que promete Podemos, está también la opción del “recambio” que traería Ciudadanos”, escribe Rosa. “Y que acaben prefiriendo un recambio”.

También La Razón saca a primera a ambos partidos, pero creo que no extrañará a nadie que del PP -al que no cita, pero ustedes ya me entienden, que no son tontos- no hable sobre trifulcas, crisis o divisiones, mientras dramatiza las de Podemos.

‘El empleo crece ya en España a ritmos de antes de la crisis’, es la primera noticia triunfal del diario del régimen. El diario de Marhuenda lleva tanto tiempo anunciándonos victorias en el frente del empleo y dejando tan atrás la crisis, como una lejana y vaga pesadilla, que tengo la sensación de haber leído ese mismo titular incontables veces, como en esos partes de guerra en los que uno lee una y otra vez el anuncio de la toma de una misma ciudad.

Del empleo se habla, mejor, en números redondos y al peso, que mejor no hurgar y preguntarse qué clase de empleo es el que tanto crece. Sí lo hace, siquiera tangencialmente, Almudena Grandes en El País, en su columna ‘La edad’. “Esos amargos agoreros que pronosticaban que España se convertiría en un país de servicios, que nuestro tejido industrial se debilitaría de forma progresiva hasta resultar irrelevante, que dependeríamos básicamente del turismo para crecer, vuelven a mi memoria en momentos como este, mientras las estadísticas prometen el mejor año turístico de la historia siempre que la violencia islamista siga dejando desiertas las playas del norte de África, para concentrar toda el hambre de sol de los nórdicos en nuestra orilla del Mediterráneo”.

Pero estaba con La Razón y el destino de Podemos que, a diferencia del armónico PP que avanza cogidito de la mano en la mente de Marhuenda, es la imagen de la desunión y el caos: ‘Rebelión en Podemos’, con la foto de ese personaje que ya he visto tanto en los últimos meses que si se convierte en nuestro Chávez al final no me habría de chocar su omnipresencia.

Me sorprende la primera de El Mundo con un especial a propósito del Día Mundial de la Salud, ‘Los secretos de la longevidad’, y después de lo leído me pregunto si vale la pena esa batalla de antemano perdida con el tiempo; si vale la pena la prolongada repetición de lo nuevo que resulta siempre viejo y acaba irremediablemente roto.

Publicado el 07.03.2015 en La Gaceta

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