La narrativa de nuestros mandarines hace aguas por todos lados y cada vez es más divertido ver a la casta periodística -con permiso de don Pablo- haciendo juegos malabares para que cuadre una realidad que ni a martillazos.

Abre El País , ese añoso órgano de la banca: Los líderes europeos piden más sanciones contra Rusia . Y de subtítulo: La UE castigará la reciente escalada de violencia en Ucrania .

Recapitulemos un poco. Unas revueltas en Kiev contra el presidente, corrupto hasta las cachas pero democráticamente elegido, acaban desembocando en un golpe de Estado en el que la mano de Estados Unidos aparece por todas partes. Recordemos que Ucrania no sólo fue hasta hace relativamente poco parte del mismo país que Rusia, que su separación fue pacífica y que su territorio original se vio generosamente ampliado con tierras históricamente rusas. El golpe de Estado resulta menos popular de lo que se esperaba, y el este del país, predominantemente rusohablante cuando no directamente ruso étnico, se levanta con cierto éxito y proclama sucesivas repúblicas independientes. Rusia no manda tropas, pero deja claro que el golpe de Estado le parece un golpe de Estado, presta apoyo logístico a los rebeldes y acepta la incorporación a su territorio de Crimea, donde se han producido comicios en los que la independencia ganó por abrumadora mayoría.

La respuesta americana -y, obedientemente, de la UE- es una serie de sanciones económicas que dañan indudablemente a Rusia a corto plazo pero de las que las empresas comunitarias no salen precisamente de rositas, al punto que cada vez son más los líderes empresariales y políticos que piden anular las catastróficas sanciones.

Y lo último es un feroz ataque de Kiev a la población civil de Novorrosiya -como se ha autonombrado el Este de Ucrania- por parte de una soldadesca entre la que, ay, cada día se ven más brazos en alto y simbología nazi.

Algo que, naturalmente, hay que castigar con nuevas sanciones… a Rusia. Y, para redondear esta esperpéntica interpretación de la realidad, El País saca al lado la foto de un superviviente de Auschwitz, en una suprema ironía que, creo, se les escapa.

También ABC abre con la conmemoración de Auschwitz y el mismo superviviente, y también la ironía en un titular tan manido como hipócrita: Nunca más . Bueno, si nos referimos a un intento de exterminio de judíos por alemanes, ese nunca más es bastante probable; si, en cambio, hace referencia a los ataques sistemáticos encaminados a extirpar un pueblo, una raza, una religión o una clase de un territorio, hay que decir que desde la liberación de los campos nazis hasta hoy mismo hemos tenido y tenemos tantos de esos como para aburrir. Hoy mismo, ese nunca más coincide con una UE que apoya a filonazis contra rebeldes en Ucrania y con un Estado islámicoque está consiguiendo arrancar de raíz dos mil años de cristianismo en Siria e Irak. Y de las matanzas de Stalin, Pol Pot, Mao y familia, mejor ni hablamos.

El Mundo nos devuelve al siglo XXI y a nuestro país, donde las cosas son menos dramáticas y más de pícaros, como corresponde: Pujol no justifica la herencia que enriqueció a su familia . Y que no tiene nada que ver, añadimos, a su larga presidencia de la Generalitat.

También es Pujol y su extraña herencia, como no esperábamos menos, motivo de portada en el diario del régimen: Pujol dice que su fortuna en Andorra “era como una hucha” .

Curiosamente, a la cabecera que más deberían interesar, por cercanía, los avatares del ex presidente, La Vanguardia , relega el asunto a un segundo puesto, debajo de Tsipras hace un Gobierno moderado y sin mujeres . Y debajo, junto a una fotografía de Pujol saliendo del juzgado, el titular más benévolo de los posibles: Pujol declara al juez que de desentendió del “legado” en Suiza . Es comprensible: ¿a quién no le ha pasado alguna vez tener cientos de millones de euros en una cuenta en Suiza y que se le olvide?

En puridad, el Trasgo hoy está glosando las primeras que el lector acaba encontrado, pero no las que puede ver si pasea hoy por los quioscos. En este segundo caso, verá que en todos es la misma, publicidad de un banco. ¿No es una maravillosa metáfora de nuestra prensa de papel?

Publicado el 20.01.2015 en El Debate

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