Perdido para siempre el poder de decidir qué es noticia para todos y con el paradójico alivio de no tener que complacer ya a un público masivo, los diarios en papel se han convertido definitivamente en estrictos predicadores para sus fieles, en pasquines ideológicos que viven en mundos cerrados e incomunicables, dando cuenta de realidades paralelas. No informan tanto del mundo como de sus pequeños mundos.

Para juzgar cuáles son los sucesos que el público general considera más relevantes ya no vale echarle un vistazo a las portadas de los diarios en el quiosco: mil veces más preciso es consultar los temas tendencia –trending topics– de las redes sociales.

Este domingo se producía en Copenhague un atentado mortal que contenía todos los elementos repetidos de lo que podríamos llamar una macabra tendencia: joven nacido en un país europeo, hijo de inmigrantes y de fe musulmana, dispara indiscriminadamente en un escenario típicamente odiado de la civilización occidental -en este caso, un acto sobre la libertad de expresión- y es abatido por la policía, mientras los medios hacen lo imposible para no ver patrón alguno en sus acciones.

(Lo de abatido por la policía, por cierto, empieza a ser alarmante. ¿Son incapaces los agentes de capturar vivo a un solo yihadista? Creo que en cualquier investigación, interrogarles sería extremadamente útil).

Para exponer el epítome de la memez de la prensa generalista tengo que asomarme este lunes al extranjero, a las páginas de ese último abanderado de la progresía bienpensante francesa, Liberation. El rotativo galo ha logrado la no desdeñable hazaña de condensar en su portada de hoy todo el vacuo buenismo, todo el postureo hipócrita y todo el desprecio al lector y su inteligencia de la prensa progresista.

La gran noticia consiste en una foto de dos sujetos abrazándose bajo el titularVi er danskere (Somos daneses). ¿Se les ocurre algo más previsible, ñoño, sentimental, falso y arrogante? Una mentira tranquilizadora y buenista -que los redactores del diario o los franceses en general o todos los europeos seamos daneses- les sirve para escamotear la verdad incómoda que niegan vehementemente, a saber, que un inmigrante o hijo de inmigrante ha atacado mortal e indiscriminadamente a un grupo de nativos de un país europeo en nombre siempre del mismo dios y procedente siempre de la misma cultura.

No, no somos daneses, aunque si tenemos que creer que un Omar Abdel Hamid El-Hussein es tan danés como La Sirenita, no parece muy difícil llegar a serlo. Fe es creer lo que no vemos, pero la fe del progre es creer lo contrario de lo que ve.

En el panorama patrio, cada uno a su bola. Para El País, lo de Copenhague cede la primacía a este scoop de parar las máquinas: CC OO de banca gastó 14 millones en comidas y viajes en cinco años. No creo que quede ya nadie que se sorprenda, a estas alturas, de que los sindicalistas hayan hecho de la causa obrera una cornucopia de chollos, mamandurrias y excusas para vivir la vie en rose. Más sorprendente es que abra El País… si siguiera siendo lo que fue en su día y no lo que es hoy: el diario de la banca, endeudado hasta las trancas.

Y aquí me van a permitir un aparte, porque esta semana he leído la definición que hace el genial Theodore Dalrymple de The New York Times -modelo de todo diario socialdemócrata del establishment que se precie- y le va a El Paíscomo anillo al dedo: “un diario que de algún modo consigue conjugar elsummum del aburrimiento y la solemnidad con la frivolidad, y cuya primera recuerda a una lápida victoriana particularmente verbosa”.

ABC también ignora totalmente el ataque en su portada, no vaya a ser que su desconcertado lector pueda distraer su indivisa atención de la verdadera noticia del día, a saber: El chavismo paga el lujo de Podemos. Así que, ya saben, no se pregunten más de dónde sale el jet privado de Pablo Iglesias ni la mansión de Errejón en las Seychelles ni el Rolls Royce de Monedero:Maduro tiene todas las respuestas.

Miren, señores de ABC: sí, la vinculación del partido de Iglesias con el chavismo es reveladora y preocupante; y, sí, confirmando todo lo que sabemos sobre la naturaleza humana, los dirigentes de Podemos no son precisamente ángeles, algo sorprendente, insólito, en un grupo que ambiciona el poder, supongo. Pero titular así, hablar de lujo desde el diario favorito en Puerta de Hierro es dar material a estos revolucionarios de instituto para reírse de sus detractores.

Tampoco abre Copenhague las páginas de El Mundo, que lo hace con tema propio: De Juan Chaos se oculta en un pueblo de Venezuela‘. La verdad es que no sé si “se oculta” es el verbo indicado, visto que ha recuperado su nombre e identidad y regenta un local público pero, al menos, es una noticia, y una noticia propia.

El diario del régimen, AKA La Razón, va con una de sus obsesiones favoritas: los separatistas catalanes. Y nos informa que Un empresario francés denuncia que un consejero de Mas le pidió un 5% de comisión. ¿A ustedes también les aburre?

Da, sin embargo, cierta importancia a lo de Copenhague al dedicarle la foto de portada, pero con un titular que indica que no han puesto el corazón en la noticia: El enemigo estaba el casa. Vaya, qué sorpresa, es algo que solo se ha dado en una docenita de casos anteriores…

Publicado el 16.02.2015 en El Debate

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