Dos españoles desaparecidos tras el atentado en Túnez han sido hallados con vida e ilesos, y la magnífica noticia tras el horror se impone inevitable en las portadas de la prensa de papel, abriéndose un hueco de “hasta ahí podíamos llegar” entre las dagas florentinas y las hachas de guerra del electoralismo a muerte que es el pan de cada día hasta las urnas.

No me quejo, más bien al contrario, que me espera mucho y temo la sobredosis partidista. Por lo demás, el suceso que retratan las portadas retrata las cabeceras en su forma de darlo.

El País lo da como primera noticia, ex aequo con ‘El PSOE pide a Madrid todos los contratos con el bufete de Montoro’, que están con el asunto como perro con un hueso recién desenterrado. En lo de Túnez evitan titular por la infomación más relevante para el público español pero menos trascendente para el panorama geopolítico y nos informan de que ‘Túnez moviliza a su Ejército y efectúa las primeras detenciones’. Las noticias con nombre y apellido, ya se sabe, venden más, pero uno no se mete en una alianza de periódicos de calidad para sacar a cualquier mindundi en su augusta portada.

La derecha oficial siempre ha sido más de El Caso, y en casos así ABC hace bueno su extraño modelo de portada. Es, sobre todo, una ocasión para darle el día libre al genio del Photoshop que les hace las portadas simbolistas y dejarle que termine la ESO. Una foto de los reaparecidos, Cristina Rubio y Juan Carlos Sánchez, entrando en un coche a su salida del hospital junto a las declaraciones de uno de ellos: “No sabíamos si las voces eran de policías o asesinos”. No podemos ponerle muchos peros a esto si lo que a uno le gustan los temas de interés humano, que creo que se llaman. Las citas de los protagonistas siempre son lo más socorrido en estos casos, y esta tiene la dosis adecuada de intriga y angustia.

La Razón sale con la misma foto y también titula con cita pero, más a su estilo cruzado, da la palabra a los yihadistas: Estado Islámico: “Viviréis sin pan ni tranquilidad”. Acojona, ¿verdad?

A mí estas cosas, confieso, me dejan algo perplejo. El terrorismo se llama así precisamente porque quiere maximizar el terror de la sociedad a la que ataca, y hacerlo con medios escasos y ofensivas indiscriminadas e imprevisibles. ¿No es redundante citarles diciendo, en pocas palabras, lo que equivale a un acompañamiento verbal que refuerce sus atentados? Sobre todo, ¿no es hacerles el juego, servirles de altavoz?

Por otra parte -paradme si me paso de conspiranoico-, uno ve qué interés puede tener el diario del régimen en amplificar al máximo el peligro yihadista. Aparte ya de que forme parte de sus letanías del tiempo ordinario, en Cuaresma electoral es de todos sabido que el miedo a la incertidumbre favorece por lo común a la derecha.

Las tres noticias que acompañan a la principal en la primera son todas ellas relativas a las elecciones y, no les sorprenderá, no citan el despacho de Montoro ni de canto: ‘Susana Días baraja no formar gobierno hasta después de las municipales de mayo si gana’; ‘La Junta no tuvo “reparos” en dar por buenos cursos fraudulentos, según la inspección de Trabajo’ y ‘Líderes de Podemos e IU llaman a protestar contra el PP en Madrid en la jornada de reflexión’. Al diario de Marhuenda se le puede acusar de muchas cosas, pero no de emplear un estilo artero, esquinado y sutil. Salen al quiosco con la camiseta de su equipo, y el que no quiera comprar, que no compre.

El Mundo imita a El País tanto en combinar el asunto de Túnez con otra noticia en primera como en titular con las reacciones de las autoridades tunecinas y el IS -aunando, así, los titulares del diario de la banca y de La Razón- y no con el caso de la pareja española: ‘Túnez planta cara al terror y el IS amenaza con más ataques’. Más completo, pero mucho más soso. La noticia que abre, por cierto, es también oportuna en el proceso electoral, siquiera de costadillo: ‘Duro Felguera dio 50 millones a un chavista por asesorarle’. ¿Cómo se ha dejado pisar eso Marhuenda?

Publicado el 20.03.2015 en La Gaceta

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