Porque, efectivamente, cada cabecera va a su tema. Y si no están locos, hacen una imitación muy lograda.

Antes de llegar al meollo quiero recordarles, para mayor efecto, que estamos hablando de diarios, es decir, que se supone que lo que aparece en su primera es, a su juicio, lo más relevante de todo lo que sucedió ayer. Ténganlo en mente todo el rato y verán qué divertido.

Empezamos la juerga con nuestro entrañable Marhuenda’s Times, el diario del régimen, el único que lleva el chiste no en páginas interiores, sino en la primera, arriba a la izquierda, donde pone “diario independiente”. Abre con la foto de grupo abierto, posando, con los sonrientes miembros de un partido que seguro que no imaginan… Sí, ese. Porque hoy es hoy, como los bombones de Nestlé. O porque -y ese debería ser el lema que acompañase su nombre- el PP es la noticia. Al menos, la buena nueva.

La foto de boda viene a cuento de Montoro, ese ministro cuya efigie tienen todos los españoles de bien en la mesilla de noche, que se descuelga con estas declaraciones de parar las rotativas: “Con estabilidad política se llegará a los 20 millones de empleos”. Como queriendo decir.

El enamorado es ciego a los defectos de su amada, cuyas muchas prendas no se cansa de ponderar. Pero hasta un entusiasta como Marhuenda ve, como un podemita cualquiera, que el futuro es el tiempo verbal más idóneo para la hipérbole, porque uno lo puede pintar tan rosado como desee. De ahí que La Razón sea, con frecuencia, el periódico de pasado mañana, igual que Público en su día era el de anteayer.

Es consolador conocer nuestro futuro y que este sea tan risueño, pero recuerde que el ministro, como las hadas de los cuentos, pone una condición a nuestra dicha: estabilidad política. Si usted está tentado de votar a Ciudadanos, olvídelo. De hecho, de los dos subtítulos de la magna noticia, uno está dedicado al partido de Albert Rivera: ‘Cree que Ciudadanos se ha equivocado en algunas propuestas porque es neófito’.

Es extraño que esto preocupe al ministro: el PP se equivocó en casi todas pero en seguida -¿una semana?- rectificó y nos anunció que, si les dolía la boca de decir que ningún momento como la crisis para bajar impuestos, lo que realmente quería decir es que iban a aplicar la mayor subida de nuestra historia reciente. Ups.

El otro subtítulo es sencillamente idiota: ‘Asegura que los que más impuestos pagan en España son los más ricos y las grandes empresas’. A lo que solo se puede añadir: solo faltaba.

El ABC… ¿Alguien puede explicarme qué le pasa al ABC? No, en serio, sufro. La Razón da alipori -esa magnífica palabra atribuida a Eugenio d’Ors-, pero es esa vergüenza ajena que da el adolescente enamorado que ve dientes como perlas en una boca que está pidiendo a gritos una visita al odontólogo. Pero lo del decano de la prensa madrileña se parece más a la demencia senil.

Díganme, si no: lo más importante para ABC de todo lo que pasó ayer, de ese día del que guardo aún un recuerdo bastante preciso como seguramente todos ustedes, es esto: ‘El Parlamento catalán recibió con honores a 50 líderes islámicos en 2012’. No, venga, ya, que alguien haga algo con el abuelo.

Lo leo y releo y sigo sin entender. ¿2012? ¿Eso no fue como hace, digamos, tres años? ¿Lo mantenían en secreto y se trata de una audaz investigación periodística? Más: ¿por qué es noticia? ¿Puede el señor Rubido preguntar a la señorita Cifuentes, candidata a presidir esta nuestra comunidad, si tendría algún inconveniente en recibir en el parlamento autonómico a ‘líderes islámicos’, 50 o los que sean? Y, sobre todo: ¿Quién le ha vuelto a esconder las pastillas al portadista de ABC?

El Mundo me da penita, porque se le ve con ganas de ser un periódico de los de siempre, de los que dan la noticia y tal, pero Internet se lo chafa todo. Abre: ‘Venezuela dio inmunidad para blanquear dinero en Andorra’. Y sí, es un pedazo de noticia y un escandalazo que debería abrir los ojos a muchos, pero nos hemos pasado la semana con esto. Entiéndanlo: no son ustedes, somos nosotros.

Y El País. También a lo suyo, que los de Prisa no están menos enamorados de su partido que La Razón del suyo, lo que pasa es que en este caso es el amor pausado y plúmbeo de un notario. Amores discretos, pasión soterrada, sin impulsos de rimar ‘corazón’ con ‘pasión’. La cosa de El País con el PSOE es más conyugal y algo posesivo. ‘El PSOE aplaza el debate sobre el liderazgo de Pedro Sánchez’. Es tan divertido que me pesan los párpados al leer OTRA VEZ sobre PSOE, el Niño Perdido y Hallado en Virginia y toda esa vaina.

Y luego leo de la muerte -en primera, que no somos la biblia del progre sesentayochentero por nada- de Günter Grass y Eduardo Galeano. Y entonces pienso qué importa qué partido gane, si todos reverenciamos a los mismos autores y todos son rabiosamente comunistas. Y veo que ese es el tema del que debería hablar, que debería haber tratado. Y quiero empezar de nuevo el trasgo. Y no.

Publicado el 14.04.2015 en La Gaceta

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