Creo que era en El Club de los Negocios Raros de Chesterton donde aparece un personaje cuya oculta profesión consiste en fingirse idiota en reuniones sociales para que el cliente parezca más listo de lo que es y, en general, ponérselas como a Fernando VII para que éste pareciera brillante.

Y después de tanto tiempo observando a lo que pasa por derecha en este país empiezo a pensar que esta teoría conspiratoria es la única que cuadra con la realidad. Ya dije unos trasgos atrás que la derecha sirve para afianzar, consagrar y dar respetabilidad a las locuras de la izquierda pero, con ser ese un gran servicio, no es el único que le presta a nuestros progresistas. También, como en la frase evangélica, se dedica a menguar para que la izquierda crezca.

A la izquierda dura, que odia la Iglesia con el odio freudiano de una herejía, se le atraganta toda manifestación de piedad popular y, de no mediar consideraciones electoralistas, se cargaría la Semana Santa de un plumazo sin que le importara ni mucho ni poco la pérdida de ingresos turísticos. Porque la izquierda se pretende muy materialista y científica, pero es pura mística.

A la derecha pepera, en cambio, le gustan las procesiones. No se me ocurre otra forma de decirlo. No es devoción, creencia o nada que tenga algún peso o coherencia; simplemente, le gustan. Pero, siendo como son los verdaderos nihilistas del espectro político, son incapaces de defender las muestras públicas de religiosidad como lo que son, y pretenden que su único interés en protegerlas es el dinero. No se puede ser más idiota ni se puede ser más vil.

Parece ser que el Senado, donde el PP es mayoría, ha propuesto “que las manifestaciones culturales, religiosas y populares de la Semana Santa española se incluyan en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco”. Lo leo en la magnífica columna de Enrique García-Máiquez en el Diario de Cádiz, ‘Materia de Humanidad’: “Desde el grupo popular, promotor del asunto, “se ha insistido en los motivos económicos que han impulsado esta moción”. Alguien les dijo “Es la economía, estúpidos”, y en vez de quedarse con la segunda parte, pusieron cara de listos, se centraron en la economía y de ahí no salen ni en Semana Santa”.

Abre El País con la sorprendente noticia de que ‘Dirigentes del PP critican la política de comunicación elegida por Rajoy’. Sorprendente, digo, porque debo creer entonces que existe una política de comunicación en el PP y lo que veo no es un torpe dar palos de ciego e ir cada uno por su lado. Debe de ser que los peperos creen a este respecto lo mismo que los liberales sobre política industrial, que la mejor de todas es la que no existe.

ABC, decidido en su empeño de acabar con un cabecera histórica, abre con José Bono y se tira a la piscina con este titular: ‘El PSOE de Bono se pasa a Podemos’. Y, oye, se quedan tan anchos.

Para entender un poco lo que el decano de la prensa madrileña denuncia con su histriónico titular ofrezco este de El Economista, más sosegada y periodístico: ‘Excargos vinculados al PSOE manchego y cercanos a Bono se pasan a Podemos’. Y es que la realidad rara vez es tan sonora.

Periodista Digital expone así la noticia sobre la noticia: ‘ABC acusa a Bono y ZP de traicionar al PSOE en favor de Podemos’. Sinceramente, ver a miembros del partido que más tiempo, con diferencia, ha gobernado en la España democrática y que es, por tanto, el Sistema por antonomasia, pasándose a un partido nacido para oponerse al sistema y acabar con la casta es una broma demasiado evidente para ser graciosa.

Pero la traición, al fin, sería menor, ya que consistiría en pasarse de un izquierda adocenada y en horas bajas a otra pujante, y esto con la película ya avanzada. Porque no ha sido el PSOE, no ha sido la izquierda oficial, en fin, la que ha dado alas a Podemos. Si hay que emplear la palabra ‘traición’, quizá cuadre más con la cínica instrumentalización que ha hecho el partido en el Gobierno del “¡qué vienen los podemitas!” para atornillarse en la poltrona.

Nos informa La Razón abriendo su primera que ‘La ONU investigará los 377 asesinatos sin resolver de ETA’. Las Naciones Unidas, ya saben, son esa sobredimensionada burocracia internacional que la propia prensa pepera ridiculizó hasta el hartazgo cuando pretendía mediar entre los etarras y el Estado, con el excelente argumento de que no sabemos qué pito toca en asunto exclusivamente interno. El asunto es el mismo, y sigue siendo responsabilidad exclusiva nuestra, pero como ahora los burócratas internacionales dan la razón a La Razón, pues se les aplaude. Es esta patética falta de criterio, de fijeza, estos desesperados y mareantes bandazos con la vista solo puesta en el poder lo que me exaspera de estos chicos.

Pero la primera del diario del régimen no agota con eso sus recursos cómicos, lejos de ello: lo que salta a la vista es una foto en penumbra ante la brillante pantalla de un ordenador y esta exclusiva mundialísima: ‘LA RAZÓN vota con nombres falsos para elegir a los candidatos de Podemos’. ¿Y para decir lo que viene siendo desde hace meses una de las bromas más gastadas y repetidas de las redes sociales necesita Marhuenda ir a primera y poner esa foto de peli de espías?

Publicado el 30.03.2015 en La Gaceta

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