No hablo del tema, ni siquiera de la serie fotográfica, sino de la foto, el momento preciso, la instantánea perfecta. Hoy es ese día. Idéntica o casi idéntica es la que aparece en primera en El PaísEl MundoABCLa VanguardiaEl CorreoEl Periódico de CatalunyaEl Heraldo de AragónEl Diario Vasco, La Voz de GaliciaEl Diario de SevillaEl ComercioEl Diario MontañésEl Periódico de Aragón, Canarias7El Punt AvuiEl Norte de Castilla

Rodrigo Rato, el poderosísimo ministro de Economía y vicepresidente segundo del Gobierno Aznar, esperado y frustrado sucesor del entonces presidente, director del FMI y presidente de Bankia, entrando detenido en un coche policial mientras un agente le obliga a agachar la cabeza de rostro avejentado y sin afeitar, amargo, adusto y humillado. Sic transit y todo eso.

La imagen es la noticia, mucho más que el desglose concreto de las acusaciones o la minuciosa historia de la investigación, porque refleja un tema universal, shakespeariano: la caída de un grande, un apólogo moral captado en el momento perfecto por la cámara. No hubiera sido igual, ni parecida, la misma noticia ilustrada con el ex ministro entrando tan pimpante en el coche, ni siquiera escoltado hasta él: eran necesarios ese abajamiento de la cabeza, esa mano forzándole a inclinarla, la cara anónima y solemne, pero indiferente, del agente, que en ese momento no es él sino una representación icónica de la Justicia.

Casi todos los diarios nacionales lo han visto así, y la gran excepción, sino la han advertido ustedes como clamorosa ausencia en la lista del segundo párrafo será porque ya lo han supuesto: sí, el diario del PP. En la portada de La Razón, el agente parece un respetuoso subalterno que le abre el coche al señor Rato, quien entra distraído y digno como si fuera a decir al chófer: “¡Al ministerio, Paco!”.

Esta de hoy es una de esas noticias que me dejan sin saber si indignarme o congratularme.

Es, por una parte, terrible preguntarse qué tendrá la política que tantos de sus más altos profesionales acaban en la cárcel o, al menos, en el juzgado; amargo comprobar cómo quienes ponen pesadas cargas sobre nuestras espaldas y no perdonan su parte sobre nuestro comino y nuestra ruda se saltan a la torera en lo personal las mismas normas bizantinas que nos imponen.

Por otra, como leí en Twitter, es enormemente tranquilizador vivir en un país donde la policía detiene y los jueces procesan a un ex ministro miembro del partido ahora mismo en el poder, cuando en tantos otros es el poder quien, con causa legítima o sin ella, encarcela a los representantes de la oposición.

Muy ejemplar, sí. Pero, curiosamente, es el diario del régimen en su portada el que siembra en mí el recelo, la sensación incómoda de que no todo es lo que parece. Junto a la foto, como titular del pie que es a la vez inicio de la noticia: ‘El cortafuegos del PP: “Que caiga sobre él todo el peso de la Ley”. Y esa sospecha da a la foto demasiado perfecta otro sentido, como si su perfecta composición, digna del óleo, la hiciera tan semejante al fotograma de una película porque sigue un guión, porque es la escenificación de un sacrificio humano. De, en las autorizadas palabra de La Razón, un cortafuegos.

Publicado el 17.04.2015 en La Gaceta

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