El lioso ‘caso Rato’ vuelve a copar las portadas, y si hay algo que odia el trasgo es que los asuntos de primera se alarguen porque le obligan a repetirse y/o aburrir a sus lectores empezando su columna con una frase tan tópica como “el lioso ‘caso Rato‘ vuelve a copar las portadas”.

De nada sirve que el ABC me espabile con su portada de fondo limón verde, que parece el niño al que su padre ha elogiado vagamente un dibujo y vuelve a traerlo igual a los cinco minutos para que se repita el elogio.

Debería ser firme con el decano de la prensa madrileña y negarme a incluirlo entre los diarios hasta que use portadas que no haya que mirar con gafas de sol, pero admito que la de hoy es aún más intrigante que la de ayer en el texto, si bien aún más involuntariamente cómica en ilustración. En esta, y sobre el fondo descrito, las figuras recortadas de Guindos, Rato y Montoro en una composición perfecta de cartelera de ‘Fast and Furious’ si la película se hubiera estrenado en los Setenta, y sin la chica (aunque se me ocurre alguna para el papel protagonista). Por cierto que el ministro de Economía aparece con una expresión tal de “te voy a romper todos los huesos del cuerpo” que más parece de Hacienda.

Vuelve con la cosa de ‘las sombras’, pero esta vez de antetítulo, y titula con algo insólito en la deriva reciente de esta augusta cabecera: una noticia. De ahora, queremos decir: ‘El ministro de Justicia avisó a Rajoy del registro’. No sé si ABC pretende que esto sirva de cortafuegos que proteja al presidente del escándalo, pero si es así creo que no funciona, más bien al contrario.

La ignorancia se ha convertido en la virtud más valorada entre la clase política. La contienda electoral empieza parecerse demasiado a unas oposiciones que gana el candidato que menos sepa, el más amnésico y olvidadizo. Selectivamente, claro, que tampoco se trata de llamar a Soria “cuna de Machado”, el poeta sevillano, como hace Pedro Sánchez. Va por esa divina inocencia que despliegan todos, desde Chaves y ese sucesor suyo con aspecto de director de pompas fúnebres hasta nuestra pizpireta aspirante a alcaldesa de Madrid por el PP, pasando por todos los miembros del Gobierno.

No creo que funcione, digo, porque lo que se nos vende hoy y lo que el electorado ha sido enseñado a creer de sus candidatos es que el Gobierno lo puede todo, lo sabe todo, lo controla todo, y por eso votarles justo a ellos va a hacer que ni un pelo caiga de nuestras cabezas sin que lo sepan y aprueben estos padres providentes. Enterarnos, de golpe, de que en su entorno se estaban llevando hasta las alfombras y ellos no se coscaban de nada es lo peor que podía pasarles.

Pese a la repetición, cada cabecera introduce sutiles diferencia en el modo de sacar el caso a primera. Así, para El País, la cosa es que ‘El manejo del “caso Rato” deja a Montoro en difícil situación en el Gobierno’. En tiempos del PSOE, cuando los socialistas eran la sucursal política de Prisa, un titular así en el buque insignia de Prisa hubiera sonado a la Reina Roja de Alicia en el País de las Maravillas gritando: “¡Que le corten la cabeza!”.

El Mundo abre ligeramente más melodramático en el verbo: ‘Montoro estalla contra Rato por defraudar a los españoles’. Ya saben, Hacienda somos todos y esas sencillas suras de la modernidad, lo que no quita para que el trasgo, cínico de suyo, piense en Casablanca y en el Capitán Louis Renault gritando en Rick’s: “¡Qué escándalo, aquí se juega!”.

Y La Razón, acabando, consigue titular con perfecta corrección sin citar al Gabinete: ‘Anticorrupción quiere que el juez llame a declarar a Rato’, que en una sola frase es como reescribir el guión para que solo aparezca el ‘malo’ sin su banda. Mal, muy mal deben de andar las cosas para que el diario del régimen saque dos casos de corrupción ‘pepera’ en portada, esta y ‘Hacienda denuncia a Trillo por el cobro de 354.000 euros por asesorar una constructora’.

O no, y estamos ante una versión incruenta de la Noche de los Cuchillos Largos, asuntos internos. Esta última explicación tiene el mérito de que, cierta o no, resulta infinitamente más divertida.

Publicado el 23.04.2015 en La Gaceta

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