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Fue ayer, víspera del Día del Trabajo, cuando dos figuras públicas españolas perdieron el suyo. El primero es noticia de primera, y el segundo se dedicaba a darlas: Juan Carlos Monedero, fundador y número tres de Podemos, y Casimiro García-Abadillo, director de El Mundo, y es cosa de maravilla ver cómo el periodista calla y el político informa.

Perro no come perro, y lo del sucesor de Pedro J., queda para páginas interiores y la incógnita de una carta de los dueños de Unidad Editorial en la que se anuncia el cese que, leyéndola cuidadosamente, parece tener como causa que Casimiro lo ha hecho estupendamente. Como tantos mantras que repetían mis maestros cuando empezaba en esto, lo de que el “periodista nunca debe ser la noticia” es de las que antes entendí falsas, como también comprendí que hay pocas informaciones tan oscuras y mal dados por un periódico como el cese de su director. La cuchara de palo del herrero, ya sabe.

Pero es la dimisión de Monedero, naturalmente, la que copa portadas, como la cara visible del rápido fin de un sueño. Podemos, no hay que decirlo, no está acabado. Podemos está acabado, sin embargo. Y las dos frases son ciertas, según nos refiramos a una fuerza política de andar por casa o a “los mañanas que cantan” que los chicos del 15-M y miles de cabreados ingenuos quisieron ver en el partido de Pablo Iglesias.

El Mundo y El País coinciden básicamente en su foto de primera, que no es el ausente sino el que queda, Pablo ‘Loquequieralagente’ Iglesias, sujetándose la frente con ese gesto de preocupación ausente que tantas veces hemos sorprendido en hombres solos en las barras de madrugada.

‘Monedero rompe con Iglesias y asesta un duro golpe a Podemos’, titula El País en su primera, sobre la foto citada. Monedero se pone sentimental y habla como en esas películas deprimentes de desamor en que el amado o la amada recuerdan con amargor que ya nada es como antes y que ya no me traer flores ni me cantas canciones de amor.

“Es más importante un minuto de televisión que los círculos”, le leemos lamentando en el subtítulo. Y es hábil este cabalgar hacia el ocaso con estas palabras de románticos defraudado como si la pasta gansa que se llevó en extrañas circunstancias no tuvieran nada que ver en todo esto. Nuestro Capitán Renauld se ha dado cuenta de que en Podemos Café Venezolain se juega, y está el hombre escandalizadísimo.

‘Monedero dimite alegando que Podemos ya es como la casta’, reza el titular con que abre El Mundo. Marisa Recuero, que tiene llamada en primera, apaga faroles y resta poesía en su análisis del auge y caída de nuestro revolucionario preferido en un análisis implacable, ‘Un informe, 425.150 euros, Hacienda y… la dimisión’. Marisa, hija, así no hay quien haga lírica política. 

La Razón ha debido de pasar la noche buscando el verbo que mejor refleje el efecto que, más que tener, desean para esta dimisión, y lo ha encontrado en uno que es perfecto para pintar cómo ve la derecha al radical de Políticas: “dinamitar”, sacando así una foto en la que el dimisionario oculta el rostro tras un casco de moto bajo la tajante frase: ‘Monedero dinamita el trono de Podemos’. ‘Dinamitar’ y ‘trono’. Habrán descansado después de parirlo.

Pero tenemos dicho que el lema de Marhuenda es que ‘el PP es siempre la noticia’ o, por ser más precisos, la buena nueva, y en periodo electoral no iba a dejar que este mindundi aprendiz de dinamitero fuera a eclipsar las glorias del régimen con que los cielos han bendecido nuestra patria, de modo que pasan a segunda la noticia del día y abren sin asomo de sutileza: ‘El paro bajará hasta el 15,6 por ciento en 2018 “si sigue la política económica” del PP’.

Ya he comentado a menudo que, al igual que ABC nos ofrece el ‘scoop’ del pasado, La Razón se ha especializado en contarnos lo que va a pasar, y es de agradecer que los de Marhuenda nos ahorren la espera. Siendo el trasgo criatura de un cinismo deleznable, desde aquí se juega con Paco una cena en El Bulli a que el paro del próximo año no se ajusta a cifra tan precisa, con decimal y todo,  aunque el PP se mantenga en el poder. Por lo demás, esa poco sutil amenaza, ese “apres Rajoy, le deluge”, es como para ir a trabajar a La Razón con capucha.

¿Y el ABC? ¿Cómo ve el decano de la prensa madrileña esa sísmica dimisión que deja a los pies de los caballos al grupo revelación del panorama político y la revolución tan pendiente como la deseamos? Es broma. ABC ha decidido ser otra cosa que un periódico y jugar al despiste. No sé, quizá la actualidad le aburre ya, lo que no puedo reprocharles, o es lo suyo un grito de auxilio para que alguien se apiade de su agonía y les libre de ella. No de otro modo puede explicarse esa portada publicitaria de Nadal triunfante y el titular-admonición: ‘Ven a ver el mejor tenis del mundo’. Sí, claro, hay que ganarse las habichuelas y pagar los sueldos, pero…

Publicado 01.05.2015 en La Gaceta

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