Seamos sinceros: Donald Trump es tan ‘conservador’ como yo bombero. El extrovertido multimillonario no parece tener una ideología definida, fuera de la de aplicar a Estados Unidos los criterios de un empresario.Personalmente -aunque eso carezca de importancia- representa mucho de lo que aborrezco, empezando por los ‘realities’ y acabando por ese agresivo mal gusto de brillos y dorados que tan a menudo se asocia con Las Vegas.

Ignoro si sería un buen o un mal presidente para Estados Unidos. Es de esos tipos que lo mismo resultan estupendo para una crisis que se convierten en bombas atómicas con patas.

Y, sin embargo, considero que su irrupción en la política y su meteórico ascenso en las encuestas es una verdadera bendición. Déjenme contarles algunas de las cosas que YA ha conseguido:

  1. Ha desenmascarado el sistema norteamericano de partidos. Ha dejado claro, a la vista -y oído- de todo el mundo, que los aspirantes a la candidatura republicana -y, por extensión, de la demócrata- son meros peleles de los grupos de presión. Habló claramente de cómo cada vez que él mismo ha pagado a un político, éste ha tenido que devolverle el favor. En la partitocracia norteamericana, donde tantísimo dinero hace falta para llevar a un candidato a la Casa Blanca, los aspirantes tienen que poner un exquisito cuidado en no ofender a ninguno de los grupos de donantes, lo que obliga a un discurso tan insípido como insincero.
  2. Ha roto con lo políticamente correcto. Cada vez que decía lo que los medios juzgaban demasiado ‘ofensivo’ para permitirle seguir en la carrera por la candidatura ganaba en popularidad. Cuanto mayor era la ‘burrada’, mayores los aplausos. Ha sido como romper un encantamiento, como si fuera el niño que grita que el rey está desnudo y ya es imposible, o más difícil, seguir alabando el magnífico atuendo sin que el público se ría. La política iba camino de convertirse en un terreno tan densamente minado verbalmente que era imposible e impensable hablar claro o tomar decisiones tajantes.
  3. Ha ridiculizado a los ‘cornuservadores’. Esto ya le hace merecedor de mi eterno agradecimiento.
  4. Ha traído a la palestra el gran tabú de la inmigración masiva, en realidad verdadera sustitución poblacional que no puede dejar de cambiar radicalmente Estados Unidos como nación, salvo que uno crea que son los ríos y las montañas y no la gente lo que hace que un país sea como es. Se trata del asunto que más preocupa a los norteamericanos y que más les enfrenta a sus representantes, ya que ambos partidos son declarados partidarios de la inmigración masiva.
  5. Probablemente haya destruido o contribuido a destruir el Partido Republicano norteamericano. Es frecuente entre quienes quieren impresionar a sus oyentes y lectores explicar que los paritidos norteamericanos no tienen nada que ver con los nuestros, y eso es verdad solo hasta cierto punto. Toda la vida política en Occidente está contaminada en mayor o menor medida por idénticos factores y desarrollan enfermedades similares. Así que comparar al GOP con el PP no es absolutamente disparatado, al menos en un aspecto crucial: actúa cada vez más como ‘oposición controlada’ de la izquierda, consagrando cada operación de ingeniería social que aplican los demócratas. Mientras exista el Partido Republicano en su forma actual, la expresión política del pensamiento conservador será imposible.
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