Paso de jugármela como tú.

No quiero tus noches en blanco haciendo números, ni los portazos en las narices que te has llevado.

No tengo la más remota intención de renunciar a todos los ocios, el tiempo con amigos, los días de vino y rosas que te has perdido afinando tu proyecto.

No deseo tus desvelos, tu desesperación de madrugada cuadrando cifras, resolviendo problemas, ajustando tablas, previendo dificultades.

No puede apetecerme menos vivir todos los fracasos que has vivido antes de acertar.

Ni esos insomnios el día antes de luchar por un gran contrato o de reducir plantilla.

Ni ese vértigo de saber que en cualquier momento algo puede torcerse y acabar en la ruina y embargado, no.

Pero si al fin triunfas, si todos esos desvelos y esfuerzos dan su fruto y obtienes beneficios, quiero mi parte.

Se llama Igualdad, ya sabes, y es sagrada.

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