Mi amiga y colaboradora Gabriela (, en Twitter) ha tenido la amabilidad de enviarme este texto que tengo el honor de incluir en mi blog.

 

El feminismo ‘moderado’, aquel que perseguía igualdad de derechos y libertad de elegir para las mujeres, ha dejado de tener sentido como movimiento. Su objetivo se logró hace tiempo. La inmensa mayoría somos ‘feministas moderados’ y ahí están las leyes para castigar al que no.

Obviamente cuando me declaro antifeminista no pongo en cuestión que las mujeres debamos tener los mismos derechos que los hombres. Por supuesto defiendo nuestro derecho a elegir  y a ser responsables de nuestras decisiones. Esto es, nuestra libertad. No podría ser de otra manera. He hecho siempre lo que me ha dado la gana, me casé porque quise, cuando quise y con quien quise, tengo los hijos que quise tener, estudié la carrera que me apeteció, trabajo porque quiero, digo lo que pienso aunque me caiga la del pulpo…

Y a mí, como a muchas que viven como les da la gana vivir, nos toca aguantar que el neofeminismo, ese nuevo feminismo, radical y con machete, nos llame machistas, sumisas y alienadas por el heteropatriarcado.

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Las tías como yo somos machistas porque queremos igualdad de derechos y no privilegios. Porque nos creemos capaces, no inferiores, y queremos llegar por nuestros méritos, no por sus cuotas. Porque no sólo no odiamos a los hombres sino que reconocemos sus méritos.

Porque, como nos gusta ser libres para decidir sobre nuestras vidas, respetamos que haya mujeres que eligen no tener hijos y/o trabajar fuera de casa, pero también respetamos a las que los tienen y/o se dedican a las labores del hogar. Mientras, el feminismo menosprecia a las segundas.

El nuevo feminismo te dice qué película te puede gustar, qué canción puedes tararear, cómo depilarte o qué ropa ponerte para merecer su respeto. El feminismo radical hace exactamente lo que dice que hacen los hombres. Mangonearte. Atarte.

Que no os engañen. Ser libre es tomar tus propias decisiones y hacerte responsable de ellas. Y el nuevo feminismo no quiere eso. Quiere marionetas irresponsables. Para ellas la mujer libre es la que hace lo que ellas dicen y culpa a los hombres de todos sus males.

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